jueves, 13 de agosto de 2009

el chico que me regaló una piedra con forma de corazón

creo que ya no me recuerda
puede que me vea por la tele y piense, ¿de qué me suena esta chica? pero ya no tiene nada que ver con aquellos meses de verano en que nos fuimos de viaje y nos gustaba hacer ruidos dentro de la tienda de campaña

miércoles, 12 de agosto de 2009

desde aquí, con amor hacia tí

soy afortunada

tengo la suerte de haberte encontrado y conocido
te tengo cerca y te miro a menudo
te beso las manos, los labios, el hueco que hay entre tus cejas y tus ojos
tu cuello, detrás de tus orejas, donde empieza tu pecho y acaba tu vientre
te beso lento y también me despido rápido en la comisura de tus labios

soy afortunada

un día apareciste y dejé de ser intentos fallidos de mi misma para convertir mi objetivo en la vida en conseguir tu felicidad

y soy afortunada porque tú también tienes la suerte de tenerme
cerca
y mirarme a menudo
besarme las palmas de las manos y los dedos
los párpados, los labios, la punta de la nariz y debajo de la barbilla
me besas con tu boca ocupando mi boca y a veces también rápido, en la comisura de los labios

martes, 11 de agosto de 2009

me dedicó la sonrisa y el invierno
la pena, la historia de su vida que no era para tanto.
me dedicó palabras encriptadas que cobraron sentido con los años
me dedicó un silencio antes de desvanecernos y hacernos tanto daño
las prisas
las tardes de marzo en que no nos vimos
me dedicó la lluvia fuerte y caliente de verano.

domingo, 9 de agosto de 2009

agosto 2006 - continuación


el la llamó borracho fingiendo que ese era el motivo


se acordaba de la última vez que la agarró fuerte y la acercó hacia sí, unos minutos antes de bajar las escaleras y recordó las tardes metidos en la cama y como se prometió no volver a aquellos sinuosos caminos nunca más.

Era un soldado herido que batalla tras batalla se iba deshaciendo.

Pensó que si seguía así llegaría el día en el que al mirarse en el espejo no vería nada más que la sombra de una silueta rancia y magullada por los daños irreparables que Marta le había dejado en su triste y apagado caparazón


Cogió la cazadora que tenía sobre la silla, comprobó que las llaves estaban en su bolsillo interior y salió a la calle disparado, como si alguien le persiguiese o como si hubiese encontrado la solución a sus problemas. Corrió durante quince minutos y después paró en seco a punto de echarse a llorar. No lo hizo.

Caminó un rato más en dirección a su casa y paró en el parque de enfrente a ver como los chicos comían pipas y ligaban con las chicas.


Se vio a sí mismo como aquellos chicos. Verano de 1996. La casa rural donde sus padres pasaban las vacaciones con parejas de amigos. Nunca iba con ellos, pero ese año tenía curiosidad por conocer a Lorena, la hija de uno de los amigos de sus padres. Lorena tenía un par de años menos, las cejas sin depilar y desde que lo vio aparecer por la puerta quiso pasar las tardes de verano con él. Por aquel entonces tenía una novia, Ana, con la que pasaba el rato.

Lorena era alegre y sonreía a todas horas.

Jugaban a la cartas por las noches, después de cenar. Le enseñó un juego en el que era su cómplice y se divertían engañando a los mayores.

Era divertida esa sensación de ser adolescente, de creerte enamorado de una forma intensa, sin más complicaciones que desear que te besen y besar y que te abracen fuerte y eso sea tu objetivo en el amor.

Lorena se moría de celos cada vez que cogía el teléfono para llamar a Ana. La odiaba profundamente y el hecho de que ella existiera eliminaba la posibilidad de que ellos algún día llegaran a tocarse.

La última noche, antes de que se volviera a Barcelona, jugaron de nuevo a las cartas. Los padres salieron y él se dejó ganar, perdió durante tres partidas. Ella se reía encantada y en cada victoria le daba un pequeño empujón que resaltaba su grandeza.

él la miraba siempre con lejanía. Realmente parecía que nunca llegaría a besarla, pero lo hizo. Un único y lento beso. Sus labios ocupaban completamente la boca de Lorena que cerrando los ojos justo antes del impacto pudo ver como la cara se deformaba antes de llegar a la de ella. Dulce y puro. Como tienen que ser los besos.

Y luego incapaz de dormir, apretaba la almohada contra su pecho y pensaba que él la seguía besando.


Volvió a casa y encendió el ordenador. Había una carpeta con el nombre de Marta en el escritorio. Puso el cursor sobre ella y lo meditó un último minuto.

"eliminar"

ojalá fuera tan sencillo



sábado, 8 de agosto de 2009

cuando te ves guapa


el día que te ves guapa por primera vez quieres mostrárselo al mundo

y lo haces

te plantas tu top más ajustado, lo arremangas por encima del ombligo

te sonríes una o dos veces

te miras de cerca los granos y los tapas con maquillaje

tus pantalones cortos son perfectamente cortos

y sí, estás tremenda


lástima que las fotos no reflejen tu belleza

y lástima que seas tan etérea

e insoportable

viernes, 7 de agosto de 2009

agosto 2006


y tú me llamaste borracho

fingiendo que ese era el motivo

y yo no quería volver a saber de tí desde la última vez que te vi

y me acercaste fuerte

y yo me fui corriendo porque no quería volver a aquellas tardes

metidos en la cama donde lo pasabamos tan bien