domingo, 23 de noviembre de 2014

como cualquier otro día del año

serían las dos de la tarde
pero en su ojos hinchados el sol acababa de asomarse
y las manos acartonadas apenas acertaban a coger las monedas para comprar el pan del desayuno
qué le importaría a ella la hora del día
el mes del año
la lección aprendida
la cultura impuesta
tenía un amor que jamás podría llamarse así
tenía un superpoder secreto
tenía un inhibidor de dolores ajenos
pero lo más importante era que tenía el pan para el desayuno debajo del brazo.

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