viernes, 24 de agosto de 2012

El deshielo



Es fácil recordar, el deshielo llegó en agosto
el mes de recogerme en el portal.
Viajábamos deprisa, el aire en combustión,
apenas me rozaste me empecé a descongelar.



Hablabas de tu infancia, de tu amable vecina
salía desnuda a cerrar el balcón.
Yo hablaba sin parar a un ritmo inalcanzable
como Marv a Wendy me has dejado de escuchar...



Se empezó a derretir la coraza y cayó
y mi piel se volvió fluorescente.
Durante cuánto tiempo estuve hibernando
No me interrumpiste, me estabas esperando


Me hiciste olvidar los hombres de la tierra,
Tenías el sabor de todos los helados
Éramos extraños en días sin lluvia
bajo las Perseidas para verlas caer...


Cuando acabó aquel letargo sin fin
me quedé en agosto a vivir

miércoles, 15 de agosto de 2012

Sucedió en verano

Siempre le estaré eternamente agradecido, por cada mañana que, tras la ducha, se acercaba desnuda al balcón a cerrarlo

lunes, 23 de julio de 2012

domingo, 24 de junio de 2012

El contemplador

La vida del que espera, es la vida del contemplador.

Ve pasar las horas, las cuenta, las mira, las conoce, las detesta.
Repasa lo último explicado, las claves, las coordenadas.
Todo está en orden y sin embargo, espera.
Y ahí encuentra motivos para no querer esperar.
El que deja esperando corre el riesgo de no encontrar a nadie cuando decida aparecer.
Si el contemplador analiza su tiempo y lo valora, posiblemente halle razones de sobra para abandonar.
Y es así como el que espera, aprende de su mentor, dando paso a una nueva especie de criaturas que hacen esperar, en una cadena de contempladores y hacedores de esperas interminable, con mediciones del tiempo inexactas, con motivos para olvidar los motivos que hacían esperar.

martes, 5 de junio de 2012

Es un hecho que los días sin ti son mucho menos productivos que los días a tu lado

jueves, 31 de mayo de 2012

No dejaré que me abandone, si puedo irme antes
No dejaré que me rompa el corazón si puedo arrancármelo antes
No dejaré que me compadezcan si ya estoy sintiendo pena por ellos

Y no habrá despedidas para aquellos que bailaron en mis fiestas
me iré y caminaré sabiendo que me recompondré
que todo esto no me importará
que hace tiempo ya que dejó de molestarme

y cuando cruce la puerta cuestionaré mi poder para marcharme y pensaré si el no llorar por quienes bailaron en mi cuerpo es un reproche o un consuelo
y querré girar la cabeza
para entonces no quedará nadie